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Detrás del naming está ese pequeño, pero nada despreciable arte de buscar un nombre un buen nombre para una marca o producto, es esa capacidad profesional que hace que luego ese nombre «funcione», es decir: venda, se recuerde, se desee… todo funcione perfectamente según el objetivo que nos habíamos puesto en la hoja de ruta de nuestro lanzamiento.

El naming no es algo nuevo en el ser humano. Dar nombre a las cosas fue probablemente el primer uso del incipiente lenguaje humano. Luego vinieron las situaciones, los contextos, las emociones, los sentimientos, lo abstracto y las relaciones entre las cosas y los eventos concretos. Por tanto, el nombre de algo, sea esto lo que fuere, es muy humano, demasiado humano.

La importancia del nombre

Sin un nombre propio las identificaciones mentales son más complicadas. Un nombre nos abre puertas, pero también puede cerrarlas. Muchas personas son prisioneras de sus nombres desde que nacen. Cuando el nombre se convierte en marca hablamos de cuestiones comerciales de alto standing. También tu nombre si se asocia libremente a un producto, servicio o know how puede convertirse en marca de éxito. El campo del naming desborda la imaginación más atrevida.

Todos necesitamos un nombre para ser “yo mismo”. ¿Es antes el nombre o el ego? Dejemos que esa pregunta tan sesuda la contesten los investigadores en psicología. Piense en marcas muy consolidadas en el mercado. Su nombre lo dice todo, pero no sabemos cuál es el proceso interno que transforma esos nombre y no otros en señas de identidad de aceptación popular generalizada. Estamos ante un misterio sideral, sin embargo algo sabemos al respecto. En los párrafos que siguen hincaremos el diente a algunas técnicas de naming más utilizadas en branding y marketing.

El arte de elegir un buen nombre

Antes de nada, una advertencia para desterrar mitos muy afianzados en el inconsciente colectivo. Los padres siempre quieren lo mejor para su descendencia. Como máxima puede valer, aunque con matices muy sutiles. Tal claim-refrán no puede extenderse tal cual al ambiente comercial: los propietarios de un negocio no suelen ser los más indicados para poner nombre a su empresa. Los dueños y accionistas están demasiado imbuidos de sus propios prejuicios, de sus ilusiones y emociones primarias para conquistar el éxito de sus respectivos negocios. Un namer, profesional experto en naming, valora con frialdad la situación proponiendo nombres sucesivos que atiendan a necesidades objetivas de la empresa cliente. Se trata de un proceso largo, concienzudo, esforzado, muy técnico. Las ocurrencias son el enemigo número 1 de un naming bien estructurado y pensado con reposo.

Será preciso analizar cientos o miles de datos, siendo el arte o creatividad un elemento supeditado al proceso de dar a luz un nombre comercial o marca eficaz y representativo de los valores de la firma o empresa que haya solicitado un naming profesional… Improvisar suele parir nombres de andar por casa en zapatillas: pueden ser muy graciosos pero poco eficientes en el mercado real.

Un nombre, una marca

Pepe, María, Paco, Abundia, Asclepiades, Zutana, Zoroastro… Cada nombre marca un territorio espiritual abstracto y delimita un universo de comunidades emocionales muy complejo y diverso. Establece distinciones con la competencia. Hace visible un estilo original entre multitudes anónimas e indiferenciadas. Si el nombre funciona el posicionamiento entre la élite de su sector de actividad se da por descontado. Solo es cuestión de tiempo encaramarse a todo lo alto. No ser una más es lo que toda marca quiere para sí.

¿Qué significado tiene una marca concreta? La respuesta es múltiple y eminentemente individual aunque por contagio vía emociones tiene alcance social. Unas significan prestigio, otras evocan mundos paralelos de fantasía, las hay que transmiten confianza, algunas activan las neuronas espejo y nos invitan a consumirlas casi subliminalmente… Hay teorías para dar y tomar. Simbolismo y significado se ayudan mutuamente para trasladar experiencias únicas desde una marca de éxito.

¿Qué clases de nombres hay?

Hay muchas clases de nombres. Agruparemos la pléyade de ellas en cuatro apartados integradores.

  • Nombres sensuales o con doble intención. Pretenden sugerir emociones, sentimientos, aromas, ambientes, texturas, recuerdos.
  • Nombres inventados. No existen en ningún lenguaje conocido. Son neologismos basados en similitudes o abstracciones imaginativas. Suelen ser muy líricos, pero pueden precisar inversiones en publicidad muy costosas para darlos a conocer al gran público.
  • Siglas o abreviaturas. Se conforman a partir de denominaciones mercantiles u otras frases utilizadas cotidianamente por una compañía.
  • Lo que hace la empresa. Simplemente expresa directa, clara y transparentemente la actividad regular de una firma dada. Suele acotar o estrechar en exceso el campo creativo del naming.

Agregamos que un bien naming también contempla licencias literarias clásicas como personificaciones, onomatopeyas y metáforas poéticas.

¿Hemos elegido el nombre adecuado?

¿Cómo comprobar mediante un test rápido que un nombre es adecuado para el fin propuesto? No existe la verificación perfecta, no obstante podemos seguir estas pistas. Una buena marca o nombre debe ser agradable al oído, comunicativo, elegante al escribirlo, evocador y diferente a la competencia. Si reúne estos cinco principios demuestra que estamos en el camino correcto. Si, también cumple cuatro requisitos avanzados más, casi podemos decir que estamos ante un nombre excelente: es capaz de narrar un relato coherente de sí mismo, muestra fortalezas que le hagan resistente a las inclemencias de la edad, no da pie a interpretaciones negativas y no es propiedad legal de terceros. El nombre que supere esas pruebas es altamente viable y anticipa una fuerte personalidad.

Aún después de elegir el nombre tenemos por delante el diseño de logotipo para crear nuestro imaginario de marca completo.

Proceso de un naming en resumen

Recapitulando, un proceso de naming estandarizado contempla:

  1. a) Estudio pormenorizado del mercado de competidores.
  2. b) Establecer con criterios objetivos las características de nuestro servicio o producto a comercializar.
  3. c) Qué aportará específicamente nuestra marca.
  4. d) Crear un listado exhaustivo de propuestas de naming.
  5. e) Seleccionar los mejores nombres y ponerlos a prueba en el mundo real.

Y graba en tu cerebro una cuestión de vital importancia: no existe el naming perfecto. Huye de los gurús de labia afilada y aparente.

Preguntas y dudas sobre el naming

* ¿Por qué un naming? Para ser alguien en la vida. El diccionario de la RAE contiene más de 90.000 palabras y el diccionario Oxford de inglés por encima de las 400.000. Un nombre de éxito te singulariza frente a una sopa de letras indiferenciada y amorfa. Un nombre de marca o producto es vital.

* ¿Cuál es la virtud principal de un buen naming? Seducir a primera vista, que tenga una historia que contar original y que entre por los ojos.

* ¿Qué debe transmitir un naming bien pensado? Cuatro valores fundamentales: firmeza, libertad, empatía y coherencia. No debes ser exclusivamente racional ni superficialmente sentimental. Un equilibrio entre razón y emoción sería la apuesta idónea. Para conseguir tales objetivos sería muy útil probar el nombre favorito y otras opciones alternativas a través de grupos ad hoc de público en general y de reuniones de expertos en marketing y publicidad. Es muy conveniente testar los nombres desde perspectivas muy dispares: punto de vista de la empresa, de distintos clientes-tipo, diferentes proveedores…

Ayuda para encontrar el nombre perfecto

Websites útiles para consultar: Si quieres iniciarte en el mundo del naming o no eres un profesional, sería muy recomendable que visitaras estas páginas.

  1. Wordoid. Crea nombres originales para ti y te ofrece palabras con belleza interna. Opera en cinco idiomas: español, alemán, francés, italiano e inglés.
  2. Namerobot. Especializada en naming de marca en dos versiones, de pago y gratuita.
  3. Otras webs: GoSpaces, Impossibility!, NameStation, Domain Hole y Bustaname.

 

Ánimo, ahora ya estás preparado para encontrar el nombre perfecto, de una empresa, una página web, un proyecto… con lo que sabes, ya casi eres un namer de postín. Pero si aun así necesitas ayuda contáctanos y seguro que te podemos encontrar ese nombre perfecto para lo que quieras.