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Si tienes una página web habrás chocado con que SEO y Google son una pareja de hecho incuestionable.

Aunque el concepto SEO se refiere a todas las estrategias de posicionamiento de una página web en las listas de resultados de todos los motores de búsqueda en internet, es de dominio público la hegemonía casi absoluta del gigante Google en estos menesteres, Google ordena y manda en internet, en las búsquedas y últimamente incluso impone sus normas de cómo hacer una página web, qué debe contener, cómo hay que escribir, etc,etc,etc.

La gran G manda, lo sabe y se debate entre no ser malo o ser la corporación ansiosa de dinero que es. Si estabas dormido despierta, Google no es una ONG.

Sobre SEO hay literatura para dar y tomar. Además, esa ligera abstracción que supone para quienes no conocen la tecnología de cerca hace que sea el tema favorito de gurús y coach del mundo entero, así como, por qué no decirlo, también un abundante grupo de vendehúmos pendientes de tu cartera y estúpidos evangelizadores ambientados que conocen 4 palabras e impresionan a otros.

Atrás quedaron los días en los que te centrabas en el diseño y creación de una página web, la publicabas y como máximo le colocabas unas meta-etiquetas en la cabecera HTML. Ahora el SEO marca buena parte de nuestro trabajo en la creación de una página web formando una profesión por sí mismo, la de consultor SEO profesional.
Existen miles de teorías y prácticas; hay consenso acerca de algunos aspectos genéricos, pero existe un margen amplio aún de maniobra con experimentación, pruebas, test… se pueden conseguir resultados positivos y negativos para aprender, deducir y crear hipótesis sobre lo mejor y lo peor para nuestras estrategias SEO.

La inexistencia de lo que hace que en un porcentaje fuera de las convenciones generales, cada maestrillo tiene su librillo, técnicas, herramientas, trucos de linkbuilding, etc. El tema SEO es inacabable.

 

SEO infinito

Ya se ha dicho casi todo y casi todo está por decirse. Así es SEO, un concepto escurridizo, muy difícil de atraparlo al vuelo. No obstante, vamos a intentar en este texto fijar algunas ideas recién salidas del horno de la rabiosa actualidad.

Desde su nacimiento, SEO ha estado sujeto a teorías tanto sensatas como disparatadas, modas de un día y tendencias de medio o largo recorrido. Su vida es apasionante, siempre en permanente transformación. SEO es un concepto vivísimo, de una vitalidad extrema.

Sin embargo, una mirada atenta a su vertiginosa trayectoria nos devuelve tres ideas fundamentales e irrenunciables para lograr un buen posicionamiento en los motores de búsqueda, Google antes que nadie:

  1. El mejor contenido siempre es atemporal, el que no está sujeto a fechas de caducidad evidentes u obvias.
  2. En primera instancia, el ser humano valora más lo último, lo más joven y lozano.
  3. La reputación y el prestigio son factores intangibles que otorgan un plus de verdad o autenticidad a todo lo que dice o escribe una persona concreta en una web o blog determinados. Una marca, a estos efectos, también puede ser considerada persona en el inconsciente colectivo de un target muy definido o de una comunidad social más amplia.

Estas ideas pueden considerarse troncales y deben ser recogidas transversalmente en toda estrategia SEO que sea digna de este nombre.

 

SEO para mañana

Siendo más precisos y pegados a la realidad, en estos momentos hemos de añadir otras tres ideas básicas que nadie puede soslayar de cara al futuro SEO. Son:

  1. SEO sin pantallas móviles no es SEO. Los teléfonos móviles ya acaparan la mitad de las búsquedas en internet.
  2. Sin velocidad de carga (y descarga), cualquier web o blog están condenados al ostracismo y la invisibilidad. Internet y paciencia están completamente reñidos.
  3. El dinamismo es fundamental. Una web en movimiento permanente es una web moderna, simpática y dicharachera. Debe hablar constantemente con otros espacios de su hogar (enlaces internos) e ir y venir de aquí y allá (links externos) con soltura y alegría natural.

Tengamos muy presente que el Google de ahora mismo nada tiene que ver con el Google de mañana por la tarde. Google está aprendiendo sin parar, de todo y de todos. Lo más nimio entra en su cerebro y es analizado al detalle. De ahí que SEO tenga que adaptar sus conocimientos de modo online. Lo que vale para hoy, pasado mañana o no sirve o ha sufrido modificaciones sustanciales en su ser.

 

Una base SEO sólida

No obstante, toda construcción de una arquitectura web sólida y coherente debe contemplar cuatro factores esenciales: la reputación o popularidad del sitio, el cuerpo o contenidos de calidad, los índices o indexaciones y las directrices de exploración o rastreo que sigue Google y otros buscadores de internet.

Edificar sobre esas cuatro robustas patas casi asegura el éxito de una estrategia SEO adecuada.

Tres sugerencias que pueden convertirse en buenos consejos o recomendaciones:

  1. Los expertos en arquitectura web y SEO deben implementar URLs que los bots inteligentes de Google detecten a la velocidad del rayo.
  2. Una arquitectura web eficaz ha de anticiparse a los gustos y manías previsibles de los usuarios y consumidores, debe estar muy bien planificada.
  3. Sin reputación consolidada a través de referencias externas, todo el edificio se puede derrumbar de la noche al día.

 

¿Cómo trabaja Google?

En pocas y sencillas palabras, los bots de Google trabajan, más o menos así:

  • Una dirección nueva (URL) aparece en el universo de internet. Y Google sabe de ella al instante, pero no le hace un caso excesivo: la deja aparcada en un almacén de primeras vistas. Pasada una eternidad de nanosegundos verifica que está en lenguaje HTML y la agrupa en un montón de páginas de estilo parecido. Más tarde (cuestión de milisegundos o menos), lee con mayor detenimiento lo que esa página web, todavía casi anónima, tiene que decir.
    ¿Es algo importante?, ¿merece la pena que la vean los internautas? Si la respuesta es sí la indexa y la incluye en su motor de búsqueda. Caso contrario, esa web que no pasa los controles de calidad rigurosos de Google, se pierde en el insondable agujero negro del olvido total.
  • La conclusión de todo ello es que una web no detectable por Google jamás aparecería en la lista de resultados de Google. En pura lógica deductiva así debería ser; lo es un porcentaje altísimo, pero no siempre. Los algoritmos de Google tienen sus propias lógicas.
  • Engañar a los bots de Google es una empresa casi imposible, sin embargo sí podemos evitar algunas malas prácticas para caerle mínimamente simpáticos.
  • En demasiadas ocasiones queremos decir tantas cosas importantes mediante nuestra web que atiborramos los espacios de datos e informaciones inacabables. Queremos ser tan profundos que no establecemos jerarquías entre unos enlaces y otros de nuestra creación web.
  • Si todo es igualmente relevante, Google no sabrá qué destacar de nuestra web y, de alguna manera, se volverá loco: si todo es de similar importancia, ¿qué contenido es principal o canónico? Durante ese titubeo, otras webs con mejor arquitectura nos han tomado la delantera, quizá de modo irrecuperable. 
  • De lo expresado se deduce que deberemos establecer una jerarquía clara y transparente en nuestro sitio web: aquí está mi mensaje esencial (que Google definirá en su argot como página canónica) y todo esto es secundario o accesorio. Si tú lo tienes meridianamente claro, Google también lo tendrá.

 

Otros aspectos SEO

Otros aspectos a considerar en una estrategia SEO para Google, serían:

  • Hay que estar siempre al loro acerca de tendencias a medio plazo y modas espontáneas de vida breve. Las intenciones de búsqueda de los usuarios marcan pautas comerciales a seguir muy de cerca.
  • Los metadatos y las keywords. Estar en la cresta de la ola exige dominar los conceptos y las ideas más en boga. Por ello es vital realizar una selección apropiada de palabras-clave para nuestros contenidos y unas descripciones ajustadas a la filosofía personal que deseamos trasladar a nuestro público-objetivo.
  • Hay que evitar a toda costa el contenido duplicado. Si Google detecta varios contenidos más o menos iguales, por defecto elegirá uno al azar, que muy probablemente no coincidirá con el mejor o favorito nuestro.

Después de toda la teoría aquí desmenuzada, SEO busca tres cosas muy simplonas: aumentar los beneficios, incrementar la reputación (nuestra como profesionales, de nuestro producto estrella y/o de nuestra marca) y maximizar el retorno de las inversiones realizadas (ROI, en sus siglas en inglés).

Importante, ROI y PR

El factor ROI, al que ya hemos aludido antes, y el factor PageRank (si aún existe), marcan el devenir de toda estrategia SEO. Un ROI positivo está directamente relacionado con un PageRank positivo.

PageRank es un índice de Google, con puntuaciones que van de 1 a 10, ya no tiene tanta importancia como antaño, aunque aún se sigue utilizando internamente para ciertos rankings y puntuaciones que asigna Google. El pagerank básicamente hablando valora todas las páginas web desde tres perspectivas distintas:

  • Su relevancia pública, que lo que se diga en ella sea de interés general o de sentido común.
  • Que tenga calidad, es decir, que lo que se publique sea coherente, serio y esté bien argumentado.
  • Y que quien o quienes lo firmen sean alguien de autoridad en un campo o materia determinados o específicos.

 

No es nada fácil dar con un SEO ganador sin mucho trabajo previo. ¡Es tanta la competencia y cada vez más! Si piensas con cabeza y no te dejas llevar por impulsos de chicha y nabo, el SEO que tú necesitas te está esperando. En ideaWeb te podemos asesorar ya mismo para que tus proyectos de futuro, por pequeños que sean, lleguen a buen puerto, tanto la creación de una web, un diseño gráfico o una campaña de AdWords.

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