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Cuando hablamos de crear una web profesional y sobre todo su contenido o textos para ser más concretos, la perfección es una quimera, por lo tanto vamos a centrarnos en lo posible, en lo casi perfecto. En ocasiones, los contenidos causan verdaderos dolores de cabeza. Casi todo el mundo sabe qué “viene bien” a una web (sobre todo si no es suya). Lo difícil es ponerse el mono de trabajo y ensuciarse de verdad con la redacción de textos originales y todo el proceso que conlleva antes y después de publicarlos en tu propia web. Lo que hemos resumido en pocos segundos es una realidad muy compleja y, a veces, pesada. Muchas webs excelentemente diseñadas encallan en la dura rocosidad de los contenidos. Elaborar textos malos para rellenar espacio está al alcance de cualquiera; redactar de manera atractiva escritos llamativos ya es otro cantar. Y un cantar que precisa habilidades subjetivas y elementos objetivos muy pero que muy diferentes. Si falta alguno la mesa se balanceará según nos apoyemos sobre ella. Vamos a ver qué consejos pueden ayudarnos a crear contenidos que den la nota (positiva) en internet. Pon la máxima atención.

Consejos para escribir textos para web

  1. ¿Sabes de lo que hablas o estás improvisando? Que respondas con franqueza a esta pregunta resulta fundamental. El resultado de lo que escribas dependerá de esta respuesta. Aquí no caben voluntarismos de yo hice un cursillo hace años, me lo ha dicho un amigo que es catedrático en todología o excusas parecidas. Tienes que dominar de lo que quieres escribir o, como mínimo, conocer los cauces pertinentes para documentarte en profundidad antes de hincar los codos y ponerte a escribir. Aquí no vale tener mucha labia o saber de oídas. O parapetarse en que tampoco es para tanto: se trata solo de un contenido para la web, con un redactado ambiguo y retórico puedo dar el pego. Tú sabrás, no se trata de sentar cátedra, pero tampoco de que la imagen que trasladas en la web refleje tus insuficiencias y dudas. Estudia la situación, investiga, acude a los que saben. Otorga la importancia que merece a un contenido de calidad. Tu reputación te lo agradecerá si tu web no está plagada de chismes e improvisaciones más o menos jocosas o molonas para las risas de bar de tu círculo más íntimo de amigos en los aperitivos guays de fin de semana.
  2. Pon pasión en lo que haces: no escribas con desgana. Escribir solicita una mente despejada y bien amueblada; muy descansada y muy abierta. Si acometes la redacción de contenidos de tu web a la vieja usanza de “cubrir el expediente y darte el piro”, de verdad, mejor que no lo hagas y que contrates un redactor profesional o copywriter. Eso sí, no tomes una pasión sana y encendida por lo que no es: sentirte un Cervantes o un Shakespeare. La pasión no aporta o suple habilidades inexistentes o tapa carencias descomunales. Hablamos de pasión de la buena: de ese impulso que nos obliga a ponerlo o darlo todo por el bien de una causa o meta solidaria u objetivo comercial. Querer lo que se quiere con vehemencia añade un plus de autenticidad a todo lo que haces. Sin pasarse dos pueblos que te hagan perder pie en la realidad. Reflexiona con las neuronas y pon corazón en lo que escribas. Con arte y convicción. Que no se note que redactas por salir del paso cuanto antes mejor.
  3. Elige un asunto (o varios) que sean adecuados o estén estrechamente relacionados al servicio profesional que ofreces o al producto en sí que vendes. Un punto de vista original y personal es muy valorado en los motores de búsqueda. Esa perspectiva nunca vista te hará destacar sobre la competencia, eliminando ruidos superfluos y captando la atención de los internautas que saben lo que buscan pero desconocen lo que necesitan.
  4. Las famosas keywords son la clave de bóveda de unos textos eficaces. Son la especia que sazona un buen contenido. Y decantarte por unas u otras es una labor casi científica. Muchos contenidos que presentan una factura impecable naufragan porque las señales que emiten no llegan a la audiencia en general ni prenden en la débil atención de tu público objetivo. Una excelente keyword debe contemplar muchos aspectos distintos: ha de montarse en la ola de la actualidad sin caer en los lugares comunes que la destierren a la mediocridad donde la inmensa mayoría se deja arrastrar por falta de carácter o ausencia de personalidad distintiva.

Dicho de otra manera, paso a paso:

  • Pon un título al texto que lo diga todo y que, al mismo tiempo, esconda grandes sorpresas. Esta aparente paradoja no es tal. Ambos factores crean una tensión emocional que invita a entrar al detalle de lo que el titular anuncia o deja en suspenso. En otras palabras, la curiosidad del visitante será impulsada a aventurarse en su propia ignorancia con el propósito subyacente o subliminal de saber más de algo que le interesa mucho. El método doble que consiste en darlo casi todo dentro de una aureola de misterio es un envoltorio clásico que suscita la atención preferente de bastantes internautas que navegan sin rumbo fijo de web en web sin hospedarse en ninguna.
  • Realiza un esquema de los que quieres decir. Redacta una idea sintética del contenido a redactar que no sobrepase más allá de una línea. Si lo que quieres decir no lo puedes resumir en poquísimas palabras, tal vez la idea no sea una buena idea. Acto seguido haz una sinopsis del texto: con un párrafo breve estará bien. Termina el bosquejo preliminar con algunas ideas-fuerza que complementen la idea principal. Una vez te pongas a escribir hazlo de carrerilla, sin pararte a corregir, que fluya tu creatividad sin límites. ¿Ya tienes un borrador en sucio? Levántate de la silla y ve a tomar aire. Oxigénate a pleno pulmón. Tómate tu tiempo. Vuelve al borrador en uno o dos días.
  • Selecciona una keyword madre y palabras-clave supeditadas a ella para cada sección o argumento. No intentes trasladar más de 5 o 7 ideas relevantes. Serán suficientes si están bien entrelazadas y ofrecen una visión atractiva de tu servicio profesional o artículo comercial a la venta.
  • ¿Ya de regreso? Estupendo. Revisa el borrador. Cuida la gramática y la sintaxis. Quita redundancia. Enriquece tu lenguaje y sé elegante en tus expresiones: busca antónimos y sinónimos. Observa con detenimiento si tu estilo es original. Sé claro y conciso. Huye de las expresiones demasiado afectadas o excesivamente elitistas o cultas. Considera la inclusión de citas de autoridad de autores conocidos y expertos en la materia que estás tratando en tu texto o de personalidades académicas que vengan a cuento. Estás en la recta final. Somete a crítica tu texto ante el tribunal de familiares, amigos y allegados. Revisa por segunda vez el redactado y reescribe si es necesario.

 

Reflexiona antes de escribir…

Hágase estas tres preguntas instantes antes de ponerse a escribir:

    1. ¿Qué quiero decir y qué acción inmediata deseo desencadenar en mi público objetivo? Son respuestas básicas que le permitirán conectar el tono del contenido con la meta propuesta pensando siempre en no desvirtuar el contenido con apreciaciones demasiado personales. De esta manera, jamás perderá de vista a sus potenciales clientes.
    2. ¿En cuántas partes divido mi texto? Lo habitual es seguir estas pautas ad lib: presentación en la que se dé a conocer sucintamente la idea principal; armazón central del texto donde se desarrolle con más detalle la idea-fuerza y otras secundarias que la apoyen; y el final o conclusión, que debe mantener una coherencia expositiva con todo lo expuesto antes.

 

¿Qué recursos de estilo utilizo para mis textos?

– Párrafos breves. Oraciones simples. No abusar de las frases hechas, de las subordinadas, de las perífrasis y de los circunloquios.

– Reiterar las ideas fundamentales mediante recapitulaciones o resúmenes.

– Relacionar argumentos para ofrecer una pátina de credibilidad y consistencia global al texto.

– Vincular palabras-clave con links internos en los que se abordan otros asuntos paralelos de interés.

– Distribuir las keywords estratégicamente por todo el texto.

Resumiendo: Para tener unos buenos textos…

En resumidas cuentas, las fases esenciales para crear contenidos (casi) perfectos para tu web o blog son:

  1. Tormenta de ideas. Que llueva a discreción. De ti para ti. Con tus colaboradores más cercanos. Con gente de tu entorno. Hablando con el que presumes que será tu público objetivo.
  2. Elección cuidadosa de temas o temas a desarrollar. Qué decir y cómo decirlo. 
  1. Rastrear y seleccionar las keywords ideales. Trabajo arduo donde los haya que abrirá tu web a los visitantes a través de los resultados de búsqueda. Si estás arriba, tus contenidos han dado en la diana; caso contrario, algo va mal o regular. Vuelta a empezar para subsanar los errores y modificar los elementos ineficaces que hacen que tu web no sea tan buena como tú mereces.

Al menos, ya sabes qué debes hacer y qué debes evitar. También conoces cómo llevarlo a cabo. Ya sabes mucho. ¿Manos a la obra? Buenos, recuerda que si no tienes un diseño web profesional o necesitas de los contenidos para tu web nos puedes contratar a la gente de ideaWeb, y tu web va a ser la envidia de los internetes…

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